Historia de la abogacía de Sevilla
Pocas ciudades españolas pueden contar la historia de su abogacía desde tan atrás como Sevilla. El Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla (ICAS) hunde sus raíces en 1706: el 7 de marzo de aquel año, un grupo de abogados de la Real Audiencia de Sevilla solicitó incorporarse como filial del Colegio de Abogados de Madrid; la petición fue aceptada el 20 de marzo y confirmada por real despacho el 18 de noviembre de 1706. La primera junta del Colegio ya operativo se celebró el 20 de septiembre de 1732, con 49 abogados reunidos en la capilla de San Antonio de los Portugueses, en el recinto del Convento Casa Grande de San Francisco. Por eso en la literatura conviven ambas fechas —1706 y 1732— como «fundación»: una es la constitución y filiación; la otra, la primera junta. En cualquier caso, es uno de los colegios de abogados más antiguos de España, solo por detrás de decanatos como Zaragoza (1578) o Madrid (1596).
La Audiencia de los Grados

La abogacía sevillana creció al calor de la Real Audiencia de Sevilla, conocida como Audiencia de los Grados. Los Reyes Católicos le dieron forma de tribunal colegiado en 1493 y Carlos I aprobó sus primeras ordenanzas en 1525. Su sede monumental de la Plaza de San Francisco se construyó por orden de Felipe II entre 1595 y 1597; sufrió un grave incendio en 1918 y fue reformada por Aníbal González. En 1972 la Audiencia se trasladó al Palacio de Justicia del Prado de San Sebastián, su sede actual, y el viejo edificio de la Plaza de San Francisco es hoy la sede de la Fundación Cajasol. A pocos metros de aquella plaza, en la calle Chapineros, 6, tiene su sede el Colegio: la abogacía sevillana sigue viviendo en el mismo rincón de la ciudad donde nació.
Universidad y foro

El otro pilar es la Universidad de Sevilla: el Colegio-Universidad de Santa María de Jesús, fundado por Maese Rodrigo Fernández de Santaella, obtuvo bula pontificia en 1505, y los estudios de Derecho se imparten de forma efectiva desde 1518, repartidos entonces entre las facultades de Cánones y de Leyes. De sus aulas —hoy en la antigua Real Fábrica de Tabacos— han salido generaciones enteras del foro sevillano y figuras como los catedráticos Manuel Giménez Fernández, Alfonso de Cossío o Manuel Clavero Arévalo.
Del Prado a Palmas Altas

Hoy la justicia sevillana vive un momento de transformación. La Audiencia Provincial (ocho secciones: cuatro civiles y cuatro penales) sigue en el Prado de San Sebastián; buena parte de los órganos unipersonales —hoy integrados en el Tribunal de Instancia de Sevilla tras la reforma de la Ley Orgánica 1/2025— se reparte entre el campus judicial de la Buhaira (edificio Noga y anexos) y la calle Menéndez Pelayo; y la nueva Ciudad de la Justicia de Palmas Altas ha empezado a recibir órganos (las secciones de lo Mercantil y de lo Contencioso-Administrativo, y la sección Civil), con el traslado completo previsto para 2028. El Colegio, que recibió la Medalla de la Ciudad de Sevilla, mantiene además dependencias y el Servicio de Orientación Jurídica en el edificio de la Audiencia.
Fuentes: Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica (Ministerio de Cultura), fondo del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla; Memoria 2024 del ICAS (abogacia.es); Biblioteca del ICAM, «Fundaciones y filiaciones 1706-1871»; Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla (derecho.us.es); Fundación Cajasol; directorio judicial del Portal Adriano (Junta de Andalucía).
